DISCAPACIDAD, INCAPACITACIÓN, INVALIDEZ

En el ámbito de las discapacidades, existen diferencias importantes entre el certificado de discapacidad, la incapacitación y la invalidez de una persona.


En el caso de la invalidez, el órgano que lo dictamina es la Seguridad Social, que es el que establece si el sujeto está impedido para realizar un trabajo y si tiene derecho a cobrar una prestación.



Respecto a la incapacitación, es dictaminada por un Juez que dirime si la persona tiene una incapacidad laboral total, parcial, definitiva o provisional.


Respecto al certificado de discapacidad, el órgano que lo otorga es el Departamento de Asuntos Sociales de la cada Comunidad Autónoma, que mediante un análisis personal exhaustivo, contempla si existe una disminución en la capacidad de la persona que suponga un impedimento para la persona de cara a desarrollar cualquier actividad de la vida cotidiana, sin garantizar una pensión, pero permitiendo trabajar a la persona afectada (según el grado que se le otorgue).



En cualquiera de los tres supuestos, a veces es necesaria la evaluación psicológica y mental de la persona afectada, junto a los peritajes correspondientes a otras áreas, como la medicina general, especialidades médicas, etc. 


El perito psicólogo administra pruebas psicológicas encaminadas a establecer la afectación en el área de salud mental del individuo conforme a su solicitud de discapacidad. 


Cuando se trata, en cualquiera de estos tres supuestos, de analizar las condiciones psíquicas y mentales de los sujetos en observación interviene, como profesional clave en los procesos de valoración y estudio, el psicólogo. Para establecer la situación de discapacidad o invalidez en la que se encuentra una persona con alguna limitación psíquica o mental, aparte de otras limitaciones que pueda tener de tipo sensorial o físico.

La psicología clínica establece unas pruebas y parámetros que ayudan al psicólogo a evaluar al individuo y concluir el alcance de su limitación. El informe psicológico, junto al resto de información recabada por otros profesionales de disciplinas como la medicina general, médicos especialistas –unos u otros según cada caso- y asistentes sociales, tiene la finalidad de hacer un diagnóstico y sacar unas conclusiones que, en conjunto, den una visión global y real de la situación en que se encuentra la persona y su entorno cercano –laboral, social, familiar.

Es decir, con los resultados de las pruebas pertinentes realizadas psicólogo, médicos y trabajador social dictaminan, según su especialidad y criterio profesional, el grado de discapacidad, emitiendo un informe final que es notificado al solicitante –sea cuál fuere, es decir, juez, familiar, empresa o el propio sujeto- con las conclusiones de la valoración


Existen diferentes grados de discapacidad y/o invalidez según sea el alcance de las limitaciones físicas y/o mentales de la persona. Al hablar del certificado de discapacidad, por poner un ejemplo, en caso de que el sujeto alcance el 33 por ciento o más de discapacidad, se le reconoce la condición de dicha discapacidad, se informa sobre el grado en que ésta se presenta y se delimita de qué tipo es. Si no se llega al límite establecido por la legislación del 33 por ciento –que es el grado mínimo-, se especifica que el individuo no ha alcanzado la condición de discapacidad, según lo valorado conjuntamente por el psicólogo, los médicos o los asistentes sociales implicados en el informe resolutivo.

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